el día que todo empezó. 2º post
No recuerdo aquel día...sé que fue como todo, primero culpable por haberlo hecho una vez por semana, y luego sin quererlo todo aquello, vomitar después de comer, se había convertido en más que una rutina, si no una necesidad. Recuerdo como mi sentimiento de culpabilidad se disolvía tras comprobar mi peso en la balanza. ¿cuanto llegué a expulsar de mi sistema digestivo? al rededor de dos kilos de comida cada vez que vomitaba de manera intencionada.
A cambio de estas conductas empecé a perder pelo, se me caía constantemente, peinarme significaba tener que barrer el suelo después. Los dientes se me movían, literalmente y hasta he llegado a defecar sangre.
Es muy duro, durísimo, y si eres una de esas personas que creen que están entrando, haz todo lo posible para entrar, y si crees que alguien está entrando, comentale el tema EN PRIVADO y por mucho que te niegue tal enfermedad simplemente ofrécele tu apoyo, pero no se lo digas a nadie más. A la gente le gusta correr la voz de los problemas ajenos.
